sábado, 9 de mayo de 2009

Sobre lo que debemos creer

En esta fechas en las que hay más infectados por el virus en Valencia que en mi gigante y pobre provincia mexicana, he recibido recientemente un correo electrónico donde la ignota autora duda sobre diversas cuestiones del origen del virus.
No soy científico y no puedo entrar a este debate. Pero si soy un aprendiz de filósofo y una de las muchas cosas que debo a la filosofía es que me ha enseñado a criticar; no en el sentido de denostar las maldades de las personas o de los hechos, sino en su sentido más primigenio: analizar, escrutar, escudriñar... y finalmente, pensar para deducir.
Sólo quiero ahondar con vosotros el poder de influencia de los medios de comunicación para crear en nosotros una estructura de pensamientos compuestos por información, sentimientos, temores. Escuchamos la palabra pandemia y nos ponemos a temblar. No sabemos si el virus es tan mortal como se nos dijo al inicio pero los mass media se encargan de crear en cuestión de minutos una opinión pública que consigue que se usen por fin las caducas reservas del Tamiflú, -preparados para una pandemia de gripe aviar que nunca fue tal-, y que las acciones de las farmacéuticas suban en bolsa a la velocidad de la misma pandemia que anuncian.
Cuando mi mujer y un servidor estamos viendo las noticias, algunas nos parecen tan descabelladas e infundadas, con tan poca información y datos, con tanta politización y tendencia, que tenemos un gracioso criterio:
"no hay que creer ni la mitad de la mitad de lo que dicen;
y cuando restes esa mitad,
quita otra mitad...
y entonces encontrarás parte de verdad".
Queridos y pandémicos 4 lectores: no es escepticismo: es que quiero gritar al mundo: ¡Sed críticos con los medios que generalmente, nos manipulan!
Criticad, escrutad, pensad.