domingo, 28 de septiembre de 2008

Aprender a fracasar

Bueno, parece que queremos incidir más todavía en la herida... No sé si por efecto de los atípicos y grisáseos días de otoño que bañan Levante esta pasada semana, me he puesto un poco meditabundo y quiero escribir un tema fuerte.
Sí, parece que quiero hundir la daga hasta el fondo con un título más sangrante: el fracaso. Si en el asunto de la conformidad ahondamos sobre ese conformismo activo, el que nos ayuda a aceptar nuestra realidad para conocerla mejor y poder después mejorarla, en este Post quiero iniciar otro diálogo de vida sobre un tabú aparentemente tan negativo como es el fracaso.

La misma palabra y hasta su dicción nos parecen terribles. Parece que cuando hemos terminado una relación personal o sentimental, no hemos completado un proyecto de vida o profesional o no hemos conseguido un cierto status social, nos sentimos fracasados o nos vemos fracasados. O nos lo dicen o nosotros mismos lo creemos a base de comernos la cabeza.

Como siempre, abordo una pequeña parte del prisma en este asunto: y me quiero referir a la posibilidad de volver a empezar, o pasar del fracaso. Seamos objetivos: has fracasado en una o varias relaciones personales: no pasa nada, procura aprender de los errores y vuelve a empezar otra. Has presentado 2 ó 3 proyectos para que te aprueben uno en tu trabajo... no pasa nada; analiza el porqué no son aceptados y empieza a preparar el proyecto 4. Siempre soñaste con una casa, un coche, un status social que no has conseguido... ¿y qué? Quienes lo tienen no son necesariamente más felicesy podrías aprender a vivir felizmente con tu status, que más no se necesita para mejorar tu felicidad interior.

¡Vuelve a empezar! El fracaso no era más que una señal de Stop, necesaria a veces, para que mires a izquierda y derecha y sigas tu camino. Temo al ser humano que nunca ha fracasado, pues no sabe de qué va la vida. Y tú, ¿ya te has levantado de tu último fracaso? Pues para eso estoy y a eso te animo. Y por cierto... las nubes grises de la semana pasada se han convertido en una semana primaveral por estos lares... sí hay que esperar, levantarse y empezar. Hasta otra, amables 4 lectores.

Presentación de diapositivas recomendada:

exito_o_fracaso.pps

viernes, 5 de septiembre de 2008

¿Estás conforme con tu vida?

Sí, estimados 4 lectores veraniegos. Estamos otra vez de vuelta después de casi un mes de vacaciones por América, el continente joven y sin stress. Espero que esta obligada ausencia, no desmerezca en la continuidad de lecturas y comentarios en el blog, aunque seamos los 4 fieles amigos de siempre...

Una de las mejores reflexiones que siempre traigo conmigo de mi país, es la conformidad de la gente para con las situaciones de la vida. Es cierto que hay mucha pobreza material, pero ninguna espiritual; mucha incultura pero muchísima educación; mucha buena voluntad y pocas ambiciones. Apenas subimos en el avión para cruzar el ancho Atlántico, además de las obligadas lágrimas familiares, mi mujer y yo nos miramos y nos decimos casi simultáneamente: -¡Qué felices son!-

Ciertamente carecen de casas excelentes, de televisores de plasma; de dietas correctas, de salarios altos... pero parece que lo tienen todo, o mejor dicho, tienen lo más importante y por eso abundan en conformidad y por ende, en felicidad.

Y es aquí donde quiero compartir contigo esta reflexión vital: quizás ellos valoran las cosas más importantes de la vida y las disfrutan. Ellos aceptan sus circunstancias vitales y las aceptan: intentan solucionar las incorrectas y aprenden a convivir con las que no tienen solución o respuesta. Es gente agradecida, noble, directa, que te da lo poco que tiene, que no intenta aprovecharse de ti sino que busca ser ella misma... ¿ Y qué pasa en el viejo continente? Viejo, cansado, desilusionado... ¿Y qué pasa con nosotros? Ambiciosos, inconformes, preocupados...

Empecemos a conformarnos con lo que tenemos, con lo que hemos logrado, con lo que somos en nuestra personalidad con sus cualidades y defectos, con nuestras familias, con los pocos bienes materiales que tenemos, con nuestro descanso y con nuestro trabajo... entonces y sólo entonces, quizás y sólo quizás, estemos dando los primeros pasos para la conformidad.