lunes, 26 de mayo de 2014

Después de las elecciones europeas (Post del 24/6/12)

Me alegra la lección que los pequeños partidos han dado al Bipartidismo. Este Blog siempre ha insistido en el vicio de votar a los dos únicos amores mayoritarios de los dos últimos siglos... Pero es sólo una advertencia. Dentro de unos años, veremos como pactan los dos grandes partidos para lograr no perder su hegemonía de poder. Lo siento por nosotros. No por ellos...

Buscar Post de Junio de 2012: (sin los escándalos nuevos por actualizar...).

Querido amigo: (un amigo de un país lejano me ha preguntado por España, y copio en el Blog la respuesta resumida y retocada que le contestépor correo electrónico. Sirva para los que me preguntan con frecuencia cómo veo el futuro cercano y lejano de España y de Europa: va en línea de lo ya opinado sobre la situación económica en otros Posts).

"El PP y el PSOE hace tiempo que pactaron tácitamente ir turnándose el poder. No modifican una ley que favorece a los grandes partidos (ellos), y escogen según conviene a los representantes de los otros poderes del Estado, incluído el Judicial. Nombran al Director de la TV pública y a los Directores de los Bancos regionales, empezando por el Banco de España. El PSOE dejó España hecha una desastre, y al PP le toca comerse la situación. Es en parte culpa de ellos (PP), pues ellos aprobaron las primeras leyes que provocaron la Burbuja Inmobiliaria, que después acalló el socialismo, pues esto era forrarse a base de créditos concedidos a Ayuntamientos y sus adlateres. Mira la deuda de los Ayuntamientos y de las autonomías. Ambos partidos tienen casi igual número de imputados en corrupción de todos los casos... Cómo ha dejado el PP a Valencia es para llorar... (pagamos millones de Euros anuales de licencia por tener la F1 de este fin de semana y no tienen para pagar a las Farmacias, Profesores, etc...). Las Autonomías y Ayuntamientos con más deudas: del PP y PSOE a pares. Recuerda que  Bankia era el Banco del PP en Valencia y Madrid... y la crisis de este momento está provocada por el escándalo de Bankia y porque nadie en Europa se fía de las cuentas internas de España. Ni el propio gobierno del Banco de España.

Termino: Rajoy está haciendo lo mejor que sabe y puede. Pero está recogiendo los vómitos de los excesos que ambos partidos han permitido en años pasados. Y la enfermedad será larga pues no cambiarán las leyes que a los grandes partidos no convengan. Y España pasará una aproximada década de sufrimiento hasta que se empiece a crecer lentamente en el mejor de los escenarios: hay un 25% de Tasa de Paro y un 22% de familias viviendo en el umbral de la pobreza.

Un vago augurio  del futuro de España, Europa, Economía mundial: en el peor de los casos, veo a Grecia, Portugal, España e Italia dentro de unos años fuera del Euro y siendo este el principio del fin de la Comunidad Económica Europea. Aunque no creo que se permita a nivel mundial, pues entonces se dudará de la Economía China, Americana, Alemana... y entonces sí sería una recesión mundial que haría cambiar los paradigmas de los sistemas económicos. Me preocupa que los países tengan dinero para pagar sus préstamos a 10 ó 12 años. Tiendo a pensar que volveremos a vivir otro siglo moderado de capitalismo, de crecimiento de las nuevas economías (Asia, países latinos) y caída de las viejas europeas (excepto Alemania y EEUU en Norteamérica). Si pasamos la prueba de devolver los préstamos para el 2020-2025, (USA a China, los países Europeos a acreedores y BCE que ahora les están salvando)... entonces como cantaba el inmortal Julio Iglesias:"la vida sigue igual"...".

PostData:http://www.expansion.com/2012/07/13/empresas/banca/1342166996.html?a=c0e73b95e6abfa6d62bc4a59a688655a&t=1342244289

domingo, 25 de mayo de 2014

Aprender de... los buenos maestros

Ahora que estamos en época de exámenes os dejo este breve pensamiento.

Decálogo del Maestro.
1.- Ama. Si no puedes amar mucho, no enseñes a los niños.
2.- Simplifica. Saber es simplificar sin quitar esencia.
3.- Insiste. Repite con naturaleza, repite las especies hasta alcanzar la perfección.
4.- Enseña. Con intención de hermosura, porque la hermosura es madre.
5.- Sé fervoroso. Para encender lámparas, basta llevar el fuego en el corazón.
6.- Vivifica tu clase. Cada lección ha de ser viva como un ser.
7.- Recuerda que tu oficio no es mercancía, sino un oficio divino.
8.- Acuérdate, para dar, hay que tener mucho.
9.- Antes de dictar tu lección cotidiana, mira a tu corazón y ve si está puro.
10.- Piensa en que Dios se ha puesto a crear el mundo de mañana.
Gabriela Mistral

lunes, 5 de mayo de 2014

Aprender a... irse, a cambiar a tiempo y con dignidad (de Valeria Villa)

Irse con dignidad y agradecimiento de las relaciones que han sido importantes, por el tiempo que han durado, por la relevancia de lo compartido, por la intensidad si es que fueron breves, es dificilísimo. Muchos y muchas pierden el estilo. Gente que ha sido sensata y tranquila hasta ese momento, se convierte temporalmente en alguien deteriorado. No sé si es la deformación que el cine o la literatura han provocado en nuestras mentecitas frágiles, pero algunos parecen convencidos de que si no es un drama con lágrimas, reclamos, cartas de destrucción, víctimas y victimarios a escena, no es final digno para un gran amor.

Menos es más es una regla fundamental para escribir bien y útil para todas las dimensiones de la vida. El estilo melodramático, tan típico de las telenovelas, puede ser entretenido para sentarse en un sillón a no pensar en nada. Pero no sirve para vivir. Desgastarse innecesariamente en horas de discusiones y en reclamos, solo intensifica el dolor y el rencor. La compulsión a aclarar cosas, a saber todas las “verdades”, es un acto sadomasoquista. 
Si fuéramos capaces de filtrar las cosas realmente importantes, quizá seríamos un poco más pausados cuando llega el final de las cosas. Se acaban relaciones de años y años de matrimonio; relaciones cortas pero intensas que parecían el antídoto del desamor; dejamos de ver amigos que fueron entrañables en nuestra adolescencia y que en la vida adulta se han vuelto alienígenas con los que ya no podemos comunicarnos. Se rompen las cosas, se acaban los ciclos; un trabajo de ensueño se vuelve un infierno con el cambio de administración. Y la vida sigue.
La resiliencia es una fortaleza humana, que permite salir adelante de casi cualquier situación crítica o dolorosa.  Lo más concluyente por ahora, después de haber sido nombrada y estudiada desde hace un par de décadas, es que algunas personas la tienen más desarrollada que otras. Por herencia, por temperamento, por haber tenido modelos fuertes que imitar. Hayamos llegado temprano o no a la repartición, todos necesitamos reponernos de los golpes de vivir.
Si alguien pensó que la vida debería ser más fácil, se equivocó. Otra cosa es complicársela quedándose en lugares donde el balance entre bienestar y sufrimiento es negativo. Moverse de lugar puede ser señal de madurez. Quedarse demasiado tiempo o para siempre en lugares destruidos, en donde no hay posibilidades de crecimiento, podría ser interpretado como estabilidad o como capacidad de compromiso, pero quizá solo es miedo y falta de decisión. Preferir las cosas como están porque la angustia del cambio es demasiada. De poderse, se puede lo que sea. Nadie, nunca, desde ningún trono de sabiduría, puede decirle a los demás cómo deberían vivir.
Mi única propuesta menos es más. Si van a enojarse con alguien, sean breves y cuiden las palabras que usarán. Si una relación se termina, despídanse con aplomo en cuanto sea posible. A veces hay que llorar un rato y a solas para poder salir a decirle al otro gracias por todo, que te vaya bien. O algo así.
La vida no es una telenovela, aunque a veces parezca. La vocación al drama, casi como definición del carácter nacional, es estéril. Llorar las pérdidas no es lo mismo que andar por la vida con cara de sufrimiento. O pensando en la venganza porque nos han tratado injustamente.

Todo se termina porque el corazón es caprichoso. Las emociones cambian, las ideas también. Mutamos de una década a otra, a veces después de una muerte importante o de una enfermedad o de la partida de los hijos. Si hemos sido capaces de reflexión, nunca somos los mismos, porque la vida da lecciones todos los días, solo que a veces las dejamos pasar de largo.
Deberíamos decir adiós más desapasionadamente y como señal de crecimiento.  Cuánto tiempo se sufre depende de cada persona y no es de ningún modo estandarizable.  Yo creo que menos es más: menos drama, menos lágrimas, menos palabras en vano, más agradecimiento por lo vivido y a seguirle. La vida siempre se termina inesperadamente.
Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa