viernes, 1 de marzo de 2013

¿Sabemos dejar las cosas a tiempo?

Una reflexión breve para este Post. Muchos amigos, me han preguntado mi opinión sobre la renuncia del Jefe de la Iglesia Católica. Mi pobre pensar es que es de sabios, de humildes, saber dejar las cosas a tiempo, cuando se prevé que no se podrá acabar bien con ciertas responsabilidades.

Otro asunto es aceptar un cargo que no se tiene aptitud para llevar a cabo, o que una vez dentro de él, se vea que es superior a nuestras capacidades. Me temo que esta última es la causa del abandono del Jerarca. Sin querer, me vienen a la cabeza banqueros, políticos, servidores públicos.

El poder es goloso, genera ambición, acomodamiento. Y al menos, este anciano alemán, nos ha dado una lección de vida, que podemos aplicar a muchas de nuestras circunstancias pasadas, actuales o futuras: ¿qué hubiera ocurrido si hubiese dejado a tiempo tal o cual persona, negocio, costumbre? Suerte al Nuevo Pontífice.

2 comentarios:

Ricardo dijo...

No puede uno evitar pensar en la agonía interminable del anterior, en el dudoso acierto de la tónica persona del esdrújulo acertijo y en la dualidad irreconciliable entre Derechos Humanos y teocracias. Cuesta determinar qué es el árbol y qué el bosque.

César A. Castillo dijo...

Ricardo: un cargo así... es una carga. Y espera lo que se le viene encima al otro...