jueves, 15 de marzo de 2012

Aprender de los padres

Dentro de pocos días festejamos el día del padre en España, coincidente con la fiesta de San José. Lo digo porque en América -donde hay parte de nuestros lectores-, la fiesta no es por estas fechas. Hace tiempo que mi corazón me pide que escriba algo para los padres y sobre los padres. Vamos a intentar desmitificar algunos principios que se dan por verdaderos y son muy discutibles.
1.- Un hijo bueno significa padres buenos; un hijo desastre significa padres desastre. Verdadero y Falso. Todos conocemos que hay padres magníficos con un hijo problemático. Y padres poco ejemplares con hijos excepcionales. Con esto no pretendo disculpar a los padres que han malcriado a sus retoños y que tenemos que soportar en la calle, en las clases, en los trabajos, en las reuniones familiares o que se pasan incordiando en un restaurante.
2.- Toda la responsabilidad de nuestra educación corresponde a nuestros primogenitores. Falso. Hay muchas situaciones y circunstancias puntuales en la vida, como son el ambiente social, las amistades, el temperamento de cada hijo, que influyen en la educación que recibimos. Quizás sería más correcto decir "parte de la responsabilidad". Tú eres el responsable último de tus actos. No eres un títere con los hilos de los que tiran tus padres.
3.- Los padres tienen el deber de educarnos bien. Verdadero. Pero, quizás esté mejor expresado "lo mejor posible". No quiero decir que deban educarnos mal, pero sí que tienen el derecho a equivocarse. Los padres aprenden a educarnos sobre la marcha. Ninguno de nosotros viene al mundo con unas instrucciones de funcionamiento correcto. Y los que nos engendran tienen que ir improvisando de acuerdo a la educación que recibieron, a sus experiencias personales y sobre todo motivados por el amor a sus hijos en cada etapa: infancia, adolescencia, juventud... hasta nuestra edad adulta, pues la educación no acaba hasta que ellos se acaban.
4.- Los padres no pueden tener errores. Falso. Tus padres son humanos y han cometido, cometen y cometerán errores a lo largo de su vida y de tu educación. Hay que perdonárselos. ¿Cuántos de nosotros podemos decir que somos mejores que nuestros padres? ¿Ya eres padre y lo estás haciendo mejor? ¿Tus hijos ya tienen una cierta edad y superan la educación que tuviste? No juzgues a tus padres hoy; júzgalos cuando ya no estén. Aprende lo bueno y evita lo malo.
5.- Muchos de nuestros fracasos, lo debemos a la mala educación que tuvimos. Falso en parte otra vez. No todo debemos atribuirlo a ellos. Es verdad que algunas circunstancias o el ambiente general nos pueden haber impulsado a ser como somos y fracasar en alguna faceta de la vida, pero no en todas. Me hace recordar a la chica que me contó que presenció un accidente de coche y que nunca le perdonaría a su padre no haberle tapado los ojos y los oídos para no asustarse... ¡pero el padre iba conduciendo!
En fin; se nota que el Aprendiz de Filósofo es padre. Y que ha tenido la infinita suerte de tener unos magníficos padres a los que imita, admira, ama y perdona sus errores u omisiones. Como digo a mi mujer. "Sólo intentemos ser mejores padres que nuestros padres". Y con eso me doy por conforme. Y espero que mis hijos también.

2 comentarios:

AdA... dijo...

Me ha encantado, decir que estoy de acuerdo en lo que sientes, me parece decir poco... Lo digo como hija y como madre.

Un fuerte abrazo y... A seguir ejerciendo (quiero decir aprendiendo en la práctica) como hacemos todos;)

El aprendiz de filósofo dijo...

Gracias AdA como siempre. Es verdad, estamos siempre aprendiendo, estamos siempre equivocándonos y estamos siempre des-aprendiendo para ser mejores padres. Un abrazo desde Valencia.