lunes, 16 de febrero de 2009

Lo que se dice tu mirada...

El pasado viernes por las prisas de llegar al tren que me lleva a dar las clases, olvidé mi libro de lectura en el coche. Y no tuve mayor remedio que dedicarme -como digo en broma a mis alumnos-, a hacer "una investigación de campo" en el trayecto de Puçol a Cabanyal.
Me puse a mirar... las miradas. Sin ser molesto estuve observando, quizás estudiando sólo los ojos y las miradas de algunos de los pasajeros que andábamos camino a nuestros quehaceres en el tren vespertino. Creo que podríamos adaptar el dicho a: "Una mirada dice más que mil palabras". Una madre preocupada por su hijos; un joven altivo que escaneaba a todos los pasajeros de arriba a abajo; unos enamorados cómplices en su silencio; un emigrante cansado, tímido pero esperanzado. Y por fin, la mirada limpia, inocente, amistosa de un niño que aprendía de sus abuelos.
Esto me llevó a pensar cómo nos miran los demás, o si queréis, como nos ven los demás. ¿Te ven como una persona sincera, honesta, de fiar? ¿Tu mirada es bondadosa, sin pretensiones, sin juicios? ¿Tus ojos hablan de humildad, de servicio, de ayuda? ¿O es tu mirar tosco, turbio, desconfiado? Alguna vez os he invitado a poneros delante de un espejo. mírate, pero sólo mira esos ojos y prescinde de los gestos del rostro y pon un nombre a tu mirada.
Sin duda descubrirás que la mirada es tu estado de ánimo, que habla más por ti de ti mismo, que es la ventana del alma. Como siempre, fieles 3 seguidores y 4 lectores: a pensar que para algo es este Blog y a mirar con ojos buenos, pues ellos demostrarán tu bondad.