martes, 24 de junio de 2008

Aprender de... tus emociones

Hola 4 fieles lectores: lo primero es avisaros que he cambiado el nombre de mi perfil. En ningún momento me he considerado un filósofo, sino sólo un aprendiz, un ensayista. El amable creador de la página (www.creatividadnula.com), me puso ese nick que no merezco. Y como doy mis primeros pinitos en el blog, he descubierto donde hacerlo y lo he cambiado. Todos en la vida somos aprendices de... y por ello ahora entramos a otro apasionante tema de la vida: las emociones.

Uno de los lectores recientemente ha comentado al Blog en algún momento referencia a los términos de Goleman, "la memoria emocional" o "la inteligencia emocional"... y es por ello que me atrevo con cierto temor a hablar de las emociones que acompañan al ser humano. No me refiero, según la RAE, "al interés expectante con que participa se cuando ocurre algo" sino, a la "alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática". Hay muchos tipos de emociones y quizás este artículo nos inspire a abrir un nuevo bloque de cada una de ellas: alegría, afecto, tristeza, miedo, cólera y otras como resentimiento, envidia, ansiedad, depresión...

Primero pienso que el ser humano lleva un kit natural y de nacimiento que le hace ser único en sus emociones: llorar ante una escena de cine o no; sentir compasión o no ante un pobre; tender a la alegría o a la melancolía...

Después creo la importancia que ha tenido nuestra educación en la infancia-adolescencia y en nuestra propia casa; y aquí me encuentro con la piedra con la que me topo siempre cuando os he hablado de otras facultades (memoria, imaginación...); yo entiendo que las emociones son educables y controlables aunque también hay un espectro importante de ellas que se nos escapan de las manos.

Finalmente opino que una persona en sus cabales debería, primero ser capaz de sentir todo tipo de emociones: las buenas y las menos buenas según las circunstancias en que le ponga la vida. En mis clases a alumnos de Derecho les pregunto si serían capaces de defender a un violador y me dicen que sí; pero cuando les pregunto si fuera el violador de su hija... me dicen que no. Hay emociones controlables e incontrolables, buenas o malas, oportunas y molestas... pero debemos cargar con ellas como parte del bagaje que nuestra personalidad tiene.

Después deberíamos ser capaces de expresarlas adecuadamente y de controlarlas y dirigirlas, siempre para el bien. Es evidente que aconsejaríamos a un asesino a sueldo de la película "El Padrino" que fuera compasivo y cambiara esa emoción de impiedad. Pero a una madre que se deja maltratar por su hijo, ¿no deberíamos recomendarle justo lo contrario? Leed los comentarios que hay muy buenos ejemplos que clarifican lo escrito. Hasta otra, queridos 4 lectores.

miércoles, 11 de junio de 2008

Aprender de tu imaginación



Si la memoria no me ha traicionado, ya era hora que editara otra entrada. Perdonadme, pero ocupaciones profesionales me impiden dar más tiempo, al menos ahora, a este paupérrimo pero bien intencionado blog. Gracias a los lectores que nos visitan y dan vida a estas discusiones tan humanas que son el pan nuestro de cada día.


Otro lector me ha dado la idea ingeniosa de que hablaramos de la imaginación, que en la literatura castellana se le llama "la loca de la casa". Esta es otra de las facultades que, como la memoria, pueden hacernos mucho padecer, o bien encauzada, puede regalarnos grandes momentos y plácidos triunfos.
Como siempre, primero hablemos de lo que no me refiero aquí, -aunque también es parte de la imaginación-: no me refiero a las imágenes creadas por nuestra fantasía sino a la facultad del alma que representa las imágenes de las cosas reales o ideales.

La imaginación nos puede dar problemas cuando la usamos habitualmente para modelar aprensiones falsas o juicios de algo o alguien que no hay en realidad o no tiene fundamento. Uno de los mejores ejemplos lo constituye el chisme. Recientemente leí, que este país europeo es un gran productor de chismes en la red. A todos nos ha ocurrido que una palabra dicha u omitida, una mirada de una u otra manera, un escrito o un hecho pueden desatar una posibilidad infinita de chismes sobre lo que hemos hecho o dejado de hacer.

Es triste encontrarnos con personas cuya imaginación es tan activa y poderosa que la utilizan sólo para mal pensar, maquinar, marujear. O con personas tan anquilosadas, tan arrutinadas, que no tienen el mínimo de imaginación o iniciativa para hacer algo nuevo. Pues esto es en lo que debemos poner a trabajar a esta loca de atar: en la facilidad para formar nuevas ideas, nuevos proyectos que nos ayuden a nosotros y a los que están a nuestro lado.

Venga, ánimo, ya tenemos otro par de semanas en los que podemos ejercitarnos y poner nuestras personas listas en la operación ima-kini para el verano. Que lo más bello, creedme, está dentro de las personas. Sólo tenemos que buscar.