martes, 29 de abril de 2008

Escuchar sin juzgar


Una de las cualidades que más se enseñan en el Asesoramiento es la capacidad de escuchar.


El Asesor con el que te orientas, te escucha pero no emite un juicio al mismo tiempo que tú hablas. La capacidad de un buen asesor filosófico es librarse de la natural tendencia humana a etiquetar a las personas, a los problemas y a dar las soluciones por adelantado a los problemas con los que problamente acierte, o no...


Cuando viene un amigo o familiar a pedirnos consejo, por inercia tendemos a decirle en que se ha equivocado, o tomamos la postura a favor -con lo que somos complacientes-, o en contra, -con lo que seremos displicentes-...


Cuando acudas a tu Asesor no encontrarás una postura complaciente o displicente; sencillamente una postura coherente con la verdad que los dos querremos descubrir.


Queridos 5 lectores, (ya van en aumento): os pido el ejercicio de escuchar al otro sin prejuicios, sin soluciones predispuestas, sin mezcla de sentimientos que puedan predisponer nuestro juicio a favor o en contra del que acude a nosotros en busca de consejo o simplemente con la humana necesidad de desahogarse.


Concluyo con un ejemplo: hace tiempo vino un antiguo alumno a contarme los últimos avatares de su vida: él esperaba que los condenara, pues eran aparentemente reprochables. Mi función de Asesor no es la de ser juez. Es él el que tiene que decidir la bondad o maldad de sus actos, en sus circuntancias de tiempo, lugar...


Te puedo decir que mi alumno se fue más agradecido por poder reflejar la verdad de sus actos en el espejo de su Asesor. Yo no lo juzgué. Él sí a sí mismo. Esa misma tarde recibí un bello mensaje: "César: nunca debí de dejar de aconsejarme contigo". Espero que persevere en su propósito hasta que reoriente su joven vida. Saludos y buen puente de Mayo.


lunes, 14 de abril de 2008

Aprovecha la época de prueba.

La primavera es una estación del año que siempre me trae pensamientos aleccionadores. Me explico: además del bello ambiente que perfuma la huerta valenciana con flor de azahar, el ver crecer las flores de todo tipo de árboles, observar los nuevos brotes en los rosales... siempre hay un hecho que la naturaleza nos brinda y me hace reflexionar.

Hay en la primavera dos o tres días seguidos de intensísimo viento. Aquí en Valencia, alcanza sin parar y durante esos días contínuos, los 80 ó 90 kms. hora, de manera que ramas viejas de árboles, débiles brotes de flores, y nuevas plantas sin raíz, caen por la fuerza del viento. A pesar de que esos días suelo coger un fuerte dolor de cabeza, me gusta salir a filosofar y ver las rudas olas que también golpean el mar y destrozan la antes plácida playa mediterránea.

Siempre en la vida viene a agitarte un suceso, una persona, un sentimiento extraño, a hacerte reflexionar en tus seguridades, a oponerse a tu fortaleza para que puedas medir tus fuerzas y estés listo para la primavera que se avecina. Ver en los huertos las flores caídas, las débiles y marchitas que no soportaron la prueba es bueno. Es bueno recibir durante unos días, o unas horas, una época del año o de la vida, la fuerza del viento en contra, para que nos quedemos con los frutos más interesantes, con los valores más fuertes, con las vivencias mejor preparadas quizás para cambiar página y dar un nuevo paso en otra etapa de la vida.

No te quedes fijo; inerte, sin movilidad. No tengas miedo a los retos que te presenta el viento adverso de la vida. No sucumbas. Resiste, camina. Te aseguro que los días posteriores a las rachas de viento, son los más bellos y agradecidos de la primavera. Es una lección de la naturaleza que siempre quiere vivir, mejorar y crecer.

martes, 1 de abril de 2008

El valor del tiempo


Hola otra vez, queridos 4 lectores del Blog. Os pido disculpas pero he estado muy atareado contrayendo matrimonio. Sí. Como lo oyes. Es común que en estos tiempos tengamos miedo al compromiso, a confiar totalmente en otra persona, al futuro de lo que la vida nos pueda deparar. Pero bueno; soy uno de esos que ha querido confiar en el amor y en la persona.


Creo que otra de las grandes cualidades que nos brinda el Asesoramiento es que sabe esperar. No es tu Asesor el que va metiendo prisa, sólo sugiere cuando lo ve necesario e imprescindible. El Asesorado no se ve ni se siente presionado. Puede ser, que sí se vea `zarandeado´ en algún momento concreto de reflexión sobre la propia vida, pero eso no significa que te apure a la resolución de tus conflictos.


En las etiquetas "Aprender a..." hablamos sobre algo parecido refiriéndonos al movimiento slow. Lo lento es aprendido y es bello, es más profundo, es más detallado, está más inspirado y sin duda sea hasta más libre y saboreado.


Lo rápido es obtuso, es confundido, está mal desarrollado, crea malentendidos y no logra un aprendizaje ni maduración de la persona ni de su vida, ni de sus problemas o conflictos. Los mejores ejemplos los suele dar la naturaleza: imaginaros que se pudiera nacer en el mes que deseara la madre. ¡Qué adefesios de la creación! Sin embargo la naturalez nos pide 9 meses, largos, duros, con sus 270 días, 6480 horas, etc. para dar vida a una nueva persona. Recordadlo. Las buenas obras, los buenos vinos, las buenas vidas... necesitan tiempo. Y eso es lo que te ofrecerá el Asesoramiento: tiempo a tu persona, a tus pensamientos para que seas tú y solo tú quien las madure y mejore. Os espero... hasta la próxima semana 4 fieles lectores.