jueves, 14 de febrero de 2008

Algunas notas del Asesoramiento

Recorrer el propio camino...


Este fin de semana estuve por Madrid para continuar ampliando el Arte del Asesoramiento Filosófico. Sí, es una arte, ni una ciencia ni una técnica.


Uno de los descubrimientos más bellos que he realizado gracias al Asesoramiento es que nadie puede descubrir por sí mismo aquello que no ha recorrido.


Me explico: durante siglos, décadas, lustros nos han acostumbrado a que cuando vamos a pedir consejo a un Director Espiritual o Confesor, a un Psiquiátra, a un Psicólogo, -en general y no siempre-, estos nos diagnostican, nos detectan y nos dirigen... unas veces (la mayoría, esperemos,) aciertan, otras se equivocan y nosotros con ellos.


El Arte del Asesoramiento consiste en que el Asesor Filosófico es sólo un acompañante, no un guía, pues es el Asesorado quien va dando las pautas para el camino. No se te etiqueta, nunca se te juzga, no te dirije por donde él cree que está la solución, sino por el camino donde conjuntamente se recorre y se llega.


Y concluyo con una de los más bellos beneficios del Asesoramiento: recorrer el camino para llegar a la meta. Cuando te dirigen, te ponen en la meta, pero no aprendes en el recorrido, que es la verdadera enseñanza. Con otras ciencias, cuando quieres ir a París, te ponen en un avión (medicamento, dirección, consejo) y apareces en París. Con el Asesoramiento, tienes un Asesor que camina contigo todo el camino, descubriendo por ti mismo si tu objetivo es llegar a París, pues ¿quizás sea otro? Hasta otro día foreros.