viernes, 5 de septiembre de 2008

¿Estás conforme con tu vida?

Sí, estimados 4 lectores veraniegos. Estamos otra vez de vuelta después de casi un mes de vacaciones por América, el continente joven y sin stress. Espero que esta obligada ausencia, no desmerezca en la continuidad de lecturas y comentarios en el blog, aunque seamos los 4 fieles amigos de siempre...

Una de las mejores reflexiones que siempre traigo conmigo de mi país, es la conformidad de la gente para con las situaciones de la vida. Es cierto que hay mucha pobreza material, pero ninguna espiritual; mucha incultura pero muchísima educación; mucha buena voluntad y pocas ambiciones. Apenas subimos en el avión para cruzar el ancho Atlántico, además de las obligadas lágrimas familiares, mi mujer y yo nos miramos y nos decimos casi simultáneamente: -¡Qué felices son!-

Ciertamente carecen de casas excelentes, de televisores de plasma; de dietas correctas, de salarios altos... pero parece que lo tienen todo, o mejor dicho, tienen lo más importante y por eso abundan en conformidad y por ende, en felicidad.

Y es aquí donde quiero compartir contigo esta reflexión vital: quizás ellos valoran las cosas más importantes de la vida y las disfrutan. Ellos aceptan sus circunstancias vitales y las aceptan: intentan solucionar las incorrectas y aprenden a convivir con las que no tienen solución o respuesta. Es gente agradecida, noble, directa, que te da lo poco que tiene, que no intenta aprovecharse de ti sino que busca ser ella misma... ¿ Y qué pasa en el viejo continente? Viejo, cansado, desilusionado... ¿Y qué pasa con nosotros? Ambiciosos, inconformes, preocupados...

Empecemos a conformarnos con lo que tenemos, con lo que hemos logrado, con lo que somos en nuestra personalidad con sus cualidades y defectos, con nuestras familias, con los pocos bienes materiales que tenemos, con nuestro descanso y con nuestro trabajo... entonces y sólo entonces, quizás y sólo quizás, estemos dando los primeros pasos para la conformidad.

28 comentarios:

MiMundo dijo...

Despues de algún tiempo y no de vacaciones... por aquí estoy de nuevo...vengo un poquillo tocada del ala, pero espero aportar algun comentario más o menos válido...
Es hermoso todo lo que describes de tu pais...algo que desearía yo tener en mi corazón...sobre todo tranquilidad y capacidad de convivir con las cosas que no tienen solución...
Hace un par de días hablando con un amigo psicologo, le comentaba que llego a la conclusión de que he de aprender a convivir con personas y cosas que no me gustan y que estan inevitablemente en mi vida...y que quizá nazca todo de un poso de mala autoestima que hace o que mi autoexigencia sea extrema con la consiguiente autocrítica no positiva y no constructíva o de pensar que todo se pone mal por mi causa, sin pensar que hay otras variables que influyen para ello...
Ya hemos hablado en otras ocasiones de la autoestima y se que no es el centro de la discusión que hoy nace con tu post... pero la mayoría de las veces que no estoy contenta con lo que tengo y con lo que es mi vida, vienen determinadas por esas causas que terminan estresandome y quitandome la fuerza y las ganas de tirar para adelante con lo que soy y tengo...
...y me gustaría que no fuese así...y me resulta infinitamente difícil alcanzar un minimo de conformidad duradera... cuando parece que la alcanzo un poquito, pasa algo nuevo para otra vez empezar a zozobrar... no se...debo ser un caso digno de estudio...un abrazo a todos y os pido disculpas por no haber venido por aqui con lo mucho que me gusta encontraros...

El aprendiz de filósofo dijo...

Hola mimundo: Todos somos casos dignos de estudio pues ninguno de nosotros somos iguales: Una de las cosas más funestas que podemos hacer es etiquetar a las personas, con sus pensamientos, sus historias, sus manifestaciones... y otra quizás peor, es considerarnos lo que no somos por la visión reducida que tenemos de nosotros mismos. Te invito a que sigas descubriendo las cualidades maravillosas que tienes y descubrirás que todos tenemos más bueno que malo y con mucha diferencia.

El problema es que tenemos mucho tiempo sin pasar con el oculista del corazón para que gradue con certeza la visión que tenemos de las cosas y de nosotros mismos.

Y gracias por visitarnos como siempre.

vayeciyos dijo...

Bienvenido César! Muy interesante reflexión, sin embargo me aparecen muchas dudas.

En el sentido material si veo correcto e incluso más fácil el conformarse con lo que uno tiene. pero... ¿conformarme con lo que he logrado?, ¿con mis cualidades? ¿defectos?. Me cuesta ver eso, ya que todo es mejorable (se lo que me vas a decir, 'de tal palo tal astilla'). Pero ciertamente me cuesta ver como positivo el conformarme con lo que tengo y lo que soy.

Quizás necesite una explicación más concreta, ya ves que me cuesta pillar vuestro ritmo...

El aprendiz de filósofo dijo...

Querido Vayeciyos: todos venimos hechos de fábrica con una serie de cualidades: eres amable por temperamento (cualidad), pero eres tímido por naturaleza (defecto)... Hay ciertas cosas con las que lucharás toda tu vida y otras que no, pues no puedes cambiar, p.e.(el que nace muy alto y quisiera ser más bajo no puede sino esperar a la senectud).

La idea de este comentario no ha sido la de conformarse con lo logrado, -sino la de aceptar lo logrado-, y de ser posible mejorar lo mejorable. Es más bien como una oda a la conformidad pero no pasiva, sino activa.

Espero haberte aclarado un poquito.

GregorioSamsa dijo...

La Naturaleza, en su superabundancia, crea constantemente. Y nosotros podemos ser vistos como vehículos de esa ingente creación.

Siento sana envidia de esos tiempos que pasas en tu tierra. Por más que tratamos de inculcarles a los pequeñajos todo lo que nos comentas en tu reflexión esta información no penetra en su sistema porque 'viven' otros modelos inconscientes muy distintos. Un buen viaje por esa amable tierra aportaría la experiencia necesaria para aprehenderlos de golpe. Sin necesidad de comunicación intelectual.

Un abrazo César. Ya era hora de que retomáramos esta senda. Se echaban de menos esas palabras preñadas de vivencialidad.

El aprendiz de filósofo dijo...

Gregorio: esperemos que tu espalda ya esté tan a tono como tu intelecto. Añado este relato que todos conoceremos:

"Una madre económicamente acomodada queriendo que sus hijo supiera lo que significa ser pobre, lo llevo para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.

En el automóvil retornando a la ciudad la madre pregunto:

---- ¿Qué te pareció la experiencia?

---- Buena, contesto el hijo con la mirada puesta en la distancia.

---- Y… ¿Qué aprendiste?, insistió la madre..

El hijo contesto:

Que nosotros tenemos un perro y ellos cuatro. Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay peces.

Que nosotros importamos linternas del Oriente para iluminar nuestro jardín, mientras ellos se alumbran con las estrellas y velas sobre la mesa.

Nuestro patio llega hasta la calle, y el de ellos llega hasta el Horizonte. Que nosotros compramos comida mientras ellos siembran y cosechan la de ellos. Nosotros oímos CD’s… ellos escuchan una sinfonía de golondrinas, ranas, chicharras y otros animales… todo esto a veces dominado por el canto de un vecino que trabaja el monte.

Nosotros cocinamos en estufa eléctrica, ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.

Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarma… ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.

Nosotros vivimos conectados al móvil, al ordenador, al televisor.... Ellos en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.

La madre quedo impactada por la profundidad de su hijo… y entonces el hijo terminó diciendo:

¡GRACIAS MAMA POR HABERME ENSEÑADO LO POBRES QUE SOMOS!".

GregorioSamsa dijo...

Pues mira, ese relato no lo conocía. Gracias por compartirlo.

En cuanto a la espalda va lentamente, aunque produce efectos colaterales en mi entorno emocional que no permite mayor aceleración. Pero bueno, de todo se sale.

Estoy a punto de responder en el blog de mi amigo biólogo tay sobre el tema de las distinciones y como tiene relación con la filosofía misma tal y como la entiendo te lo pongo aquí. No tiene mucha relación con el título del hilo pero sí con lo que nos solemos complicar la vida innecesariamente.

Tay decía: "Gregorio, recuerdo tu distinción entre entender y comprender, me gustó, de hecho procuro distinguirlos incluso en el lenguaje habitual".

"Tay

El tema de las distinciones no es un adorno prescindible. Ayuda, y mucho, a la hora de afrontar situaciones aparentemente iguales o tan similares que no vemos diferencia alguna. De hecho, siempre que pienso en la genuina labor filosófica se me representa como un 'arte de la distinción' que, cuando se complica -se añaden pliegues innecesarios; los necesarios la hacen más compleja, más rica- termina por convertirse en el 'arte de distinguir(se)'. Tal vez por ese motivo tenga tan mala prensa entre la gente de a pie, que ve en la filosofía un ejercicio de lucimiento personal muy alejado de su propio sentir. Pero eso va a cambiar, a medida que la corriente de filosofía práctia se asiente en nuestro país. Ya son muchos los filósofos que están en esa onda, dispuestos a todo con tal de que esa forma de 'vivir la filosofía' impregne el corazón de la gente común y no sólo de una élite intelectual."

El aprendiz de filósofo dijo...

Gracias Gregorio: ojalá muchos filósofos asesores y los que somos aprendices podamos trasmitir la belleza de lo sencillo y simple que aporta la distinción filosófica.

Y a todos los que nos gusta la ciencia también estamos atentos a la 'partícula Dios' con el superacelerador de hadrones, que debe servir para hallar el bosón de Higgs. Cdt y cdt esa espalda.

GregorioSamsa dijo...

El 'problema' es que no logren encontrar al esquivo bosón. Veinte años y dos mil millones de euros gastados en...

Bueno, veremos qué pasa a partir de noviembre o así que es cuando se supone que empezarán los estallidos. Si no nos achuchamos todos en un superagujero negro, claro.

GregorioSamsa dijo...

Retomando un poco el pulso a la entrada, en la que se propone la pregunta de si estamos conformes con nuestra vida me gustaría plantear una cuestión previa, relacionada con una habitual confusión de términos: ¿es lo mismo aceptar nuestra vida que resignarse a ella?

El aprendiz de filósofo dijo...

Yo creo que son términos análogos y la intención -como digo en el primer párrafo- es dar un primer paso. Quizás la aceptación es más activa y la resignación más pasiva.

Quizás esta poesía de Pemán que aprendí en mis estudios por Salamanca ayude a entender más la resignación y aunque es netamente religiosa, me fijo sólo en el aspecto explicativo de la resignación.

RESIGNACIÓN

Por eso, Dios y Señor,
porque por amor me hieres,
porque con inmenso amor
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres.

Porque sufrir es curar
las llagas del corazón;
porque sé que me has de dar
consuelo y resignación
a medida del pesar;

por tu bondad y tu amor,
porque lo mandas y quieres,
porque es tuyo mi dolor...,
¡bendita sea, Señor,
la mano con que me hieres!

Haideé Iglesias dijo...

¿Puede ser que la resignación nazca de la ignorancia y la aceptación del conocimiento?
Digo ignorancia, no en referencia al poema que has puesto, sino a hechos concretos en los que (por ejemplo) se da un diagnostico, y la persona no cuestiona ese diagnostico. Pienso que en este caso se esta resignando, dando por hecho que lo que le dice otra persona a la que considera con más autoridad que él, es la verdad absoluta. Aceptación podría ser una persona que a pesar del diagnostico recibido y constatado, no ha encontrado el medio o medios para solucionarlo, lo acepta, y en este caso es una renuncia aceptada, mientras que la resignación puede ser en cierta medida impuesta. En ambos casos el componente emocional es totalmente distinto, sobre todo para acompañar la salud de esa persona.
Pero tan sólo es una sugerencia.

Respecto a la pregunta: si, estoy conforme con mi vida, aunque tenta altibajos,ellos hacen que se enriquezca mi punto de vista y mi espíritu. De hecho, hace una semana que se me ha estropeado la nevera (suelo comprar de segunda mano casi todo), y he descubierto que puedo vivir perfectamente sin ella. Es cuando algo ocurre, cuando tomas conciencia. Cierto que antes has de saber mirar de otro modo. Y últimamente repito mucho esta frase. Quizá en un empeño de despertar algo en otras personas. Para que como en estos lugares, comiencen a entender que se puede vivir de otro modo.
Un cordial saludo y bienvenido. Me alegra tu regreso, aunque no participe mucho.

El aprendiz de filósofo dijo...

Bienvenida como siempre Haideé:

Creo que la resignación pueda nacer de varias causas:
1) Una de ellas sí puede ser la ignorancia como apuntas, pues la mente huye de buscar las respuestas en sí o preguntando a otro o conformándose con su respuesta sin razonarla.

2) En este artículo he querido referirme más a tu segunda concepción: la aceptación es un conocimiento conformado a la realidad cuando no la puedes cambiar o mientras la puedes mejorar.

3) En el Asesoramiento Filosófico consideramos contraproducente en algunas situaciones, al aconsejado que acepta los consejos sin entenderlos, pues quizás el consejero se equivoque y principalmente el aconsejado no recorre su propio entendimiento, muy necesario para poder llegar a una posible solución de su problema.

Muy interesante tu experiencia personal; a veces hemos de prescindir de las cosas para descubrir que podemos vivir sin ellas.

GregorioSamsa dijo...

Retomando, ahora con la incorporación de Haideé.

Como bien indicáis, "a veces hemos de prescindir de las cosas para descubrir que podemos vivir sin ellas". En efecto, puede resultar terapéutico eso de prescindir de las cosas (materiales o no-materiales) siempre que, y este punto es fundamental, exista una toma de conciencia previa. Si esta no se da aquella pérdida no resulta curativa sino enfermante. Nos hace sufrir lo indecible. Por eso, como bien deja caer Haideé en este texto y en todo su blog, lo primero que hay que lograr (o que tengas la fortuna de que te ocurra espontáneamente) es esa toma de conciencia o ampliación de la misma. Sin ese requisito previo la interpretación de la experiencia de pérdida se hace desde un ámbito de identificación emocional (y apego) con ese objeto (material o no-material).

Y, como dice César, a veces (p.e. en el caso reseñado) es contraproducente que el asesorado "no recorra su propio entendimiento". Por ese motivo es también fundamental que el asesor tenga especial sensibilidad hacia qué 'espacio de significación' domina el asesorado antes de decidir qué camino seguir, si el del consejo directo o el de la ayuda al "recorrido del propio entendimiento". Son dos labores importantes pero muy diferentes, y ambas pueden ser llevadas a cabo por el asesor sensible, qué duda cabe.

El aprendiz de filósofo dijo...

Como siempre Gregorio tus aportaciones son enjundiosas.

1) No sé si se podría dar el caso de tener que dejar-perder algo y que en el lapso de la pérdida tomes conciencia de su importancia y por tanto de su proceso curativo.
P.e. una viuda que pierde a su marido pero con el paso del tiempo descubre que era lo mejor. (es el caso de la mayoría... es broma).

2) Me gustaría que te explayaras con "el espacio de significación". Yo soy de la paupérrima idea que siempre hemos de lograr el recorrido del propio entendimiento en el Asesorado so pena de caer en el consejo directo. Ejemplito: al niño le tienes que dejar que dé sus primeros pasitos y caiga bajo el riesgo de tenerlo siempre en brazos o en el andador. Si descubres que al nene le es imposible caminar, debe ir a otro especialista, no a ti. Un saludo.

GregorioSamsa dijo...

1) Sí. Esto que comentas de la importancia nos lleva a la distinción fundamental entre objetos recuperables y objetos irremplazables (Huelga decir que uso el término "objeto" en su sentido originario de obiectum: "lo que está ahí delante -a la vista, al alcance-", por eso puedo hablar de objetos al referirme a personas). Entre ambos hay un amplio abanico de gradación en el que tendrá lugar la colocación, en orden de importancia relativa al sujeto, del objeto. Es fácil inferir que los objetos irremplazables son mucho más valorados y se tiende más al apego hacia ellos que hacia los objetos fácilmente reemplazables. No es lo mismo perder una plancha, la cartera, tu mascota o a tu hijo, y para cada objeto se necesitará una toma de conciencia (cotidiana) distinta. Para superar una muerte es necesario un buen periodo de tiempo y un gran proceso de interiorización. Eso no elude el trabajo de toma de conciencia, siempre recomendable, y que no todos saben o están dispuestos a hacer. En fin, que esto da para mucho y podrían abrirse muchas ramas.

En definitiva, y para no perdernos entre tanta rama. Evidentemente no se necesita la misma toma de conciencia para superar las pérdidas de objetos reemplazables que de los irreemplazables; eso nos da una gradación. Pero esa gradación nos habla de la "toma de conciencia" como requisito fundamental para que pueda darse la terapia de superación, sea ésta pequeña o grande. Y ese es el punto que quería destacar.

Lógicamente las pérdidas nos pueden pillar en un estado de toma de conciencia adecuado o inadecuado para superarlas, y el trabajo a realizar será diferente. Si la toma actual de conciencia es elevada en el instante de la pérdida costará mucho menos superarla. En caso contrario, costará un mundo (o ayuda externa) o no se superará.

2)Me gusta el ejemplo del niño porque sirve no sólo para explicar tu loable postura a priori, no muy frecuente aunque pudiera parecer lo contrario, sino también para explicar qué entiendo por "espacios de significación".

Por "espacios de significación" entiendo el 'lugar' (o, mejor, contexto) que nos permite comprender algo en orden a poder responder (responsabilidad en sentido amplio) a ese algo de forma activa. Pero ese 'lugar' no está simplemente dado y uno accede a él como accede a un supermercado. Esos espacios se crean, se construyen mediante la correspondiente transformación. Un individuo, en este contexto, no ha de verse como un ente predeterminado (ya dado) que se encuentra en un lugar predeterminado, en un mundo. Ambos, individuo y mundo se co-crean constantemente aunque esta co-creación, cuando es compartida por muchos individuos, puede generar un 'espacio' común en el que es posible no sólo la comunicación sino también la respuesta a las demandas de ese mundo o del interior.

Pongo un texto interesante en el que se muestra con sencillez a qué me refiero con el término "significación":

"Resulta interesante cuando Henry Atlan sostiene que: "En efecto, puede definirse, del modo operativo más simple y más general, la significación de la información como el efecto de la recepción de cierta información sobre su destinatario." (Henry Atlan, 1990, p.91.) Está aludiendo al carácter ejecutivo de la Información, y agrega que este efecto puede expresarse en un cambio de estado por parte del receptor. Es la forma como se ve la Información desde el sujeto. Ahora bien, si la perspectiva elegida fuera la del objeto –o sea, desde donde nace la Información-, entonces sería la capacidad de actuar de éste sobre el receptor lo que resaltaríamos.

[...]permítasenos aclarar primero lo siguiente: existe la Información activa y la Información pasiva (o latente). La Información sólo puede actuar en presencia del receptor adecuado, y en su ausencia, permanece en estado latente."

Digamos que el "espacio de significación" es ese lugar que tiene que 'abrirse' para que la información produzca algún efecto (pueda actuar). Eso requiera de la presencia -o la construcción- de un receptor adecuado. Esto se consigue con la correspondiente transformación de las 'estructuras profundas' de esa persona -ahora estamos centrados en los humanos, pero puede ampliarse-, lo que precisa de un proceso de desarrollo operativo de esas 'estructuras profundas'. Por lo general, y en nuestros primeros años de vida, este proceso se da con suma facilidad y podemos ver cómo los niños van accediendo a 'espacios de significación' más amplios y profundos que les permiten comprender mejor el mundo y a sí mismos. El problema llega con la adultez, en la que ese flujo transformativo parece detenerse (o recular), lo que nos impide ver a simple vista esos procesos. Pero los hay, aunque a veces sean tan sutiles que pasan inadvertidos. Tendemos a considerar que los adultos compartimos esos 'espacios de significación' comunes cuando la realidad dicta otra cosa, de ahí los serios problemas de comunicación REAL que existe.

Es un poco lioso y espero que con el ejemplo de un pequeñajo se aclare. Todos los padres hemos podido comprobar esto que comento anteriormente si hemos prestado algo de atención al proceso de aprendizaje de nuestros hijos.

Una forma sencilla de comprobarlo es observarlos en su aprendizaje de las matemáticas. Al principio, aunque vean los significantes (el aspecto material: forma y sonido) de los signos matemáticos (los números) igual que nosotros no son capaces de responder a ellos: no los entienden, y mucho menos los comprenden. Su 'espacio de responsabilidad' está por debajo de ese nivel y no pueden responder al significado de esos números. Para ellos son figuras carentes de signifciación. No les 'hablan', no les dicen nada. Mediante el contacto permanente con ellos, aprenden a ver cómo se relacionan entre sí y con respecto a entes físicos reales (p.e. bolitas), los signos comienzan a 'hablarles' de ese ignoto "mundo matemático" oculto para ellos. Y pasan de entenderlos a comprender qué significan (qué señalan). Acceden a ese "espacio de significación" (mediante una puesta en escena) que les permite acceder al "espacio de responsabilidad": aprenden a usarlos. Se ven capaces de integrar el conocimiento formal de los números como entes abstractos (el número escrito u oído) y el conocimiento intuitivo de los números como entes concretos (número de bolitas), llegando a la comprensión plena de qué significan. Para ello ha sido necesario un cambio fundamental (transformación) de sus estructuras profundas.

Digamos que el "mundo matemático" no es un mundo predeterminado en el que el niño se encuentra ya por siempre y en todo momento. Es un mundo que se cocrea con la propia personita, aunque dado que se encuentra en una cultura concreta ese "mundo matemático" será común al de otros y no será estrictamente un "mundo matemático" propio y privado. No se encuentra sólo en el mundo, aunque pueda encontrar nuevos micromundos dentro de ese vasto espacio posibilitador al que acaba de acceder. Eso le permite generar nuevos espacios mediante su capacidad creativa -de mundos- y compartirlo con otros, construyéndose continuamente nuevos y más complejos "mundos matemáticos" con el tiempo. Si ese niño hubiera nacido en Grecia, o antes, no accedería al actual "mundo matemático", más complejo que ese iniciático de la antigüedad, y desarrollaría menos potenciales.

En fin, espero no haberme enrollado mucho porque esto da para mucho...

Obviamente la noción de espacios de significación se aplica a muchísismo contextos distintos, cada uno con su propia estructura, pero la base es la misma.

El aprendiz de filósofo dijo...

Muchas gracias por tu amplia y clara respuesta. Me interesaré más por los espacios de significación pues me has abierto horizontes.

De todos modos creo entender que si tus espacios de significación no te han dado los recursos para que tú te desarrolles mental, psíquica, o sentimentalmente p.e., a veces será necesario recurrir al consejo directo mientras la persona es capaz de dar esos "primeros pasitos".

GregorioSamsa dijo...

Sí, más o menos. Aunque dejemos "dar sus primeros pasitos" a un pequeñajo siempre podemos recomendarle que no se acerque a lugares potencialmente peligrosos para su integridad física (emocional, cognitiva, espiritual). O si está en serio peligro de caer, a pesar del consejo, darle la mano. Eso sí, lo que no debemos hacer bajo ninguna circunstancia es cogerlo continuamente ya que de ese modo no aprenderá a valerse por sí mismo. La inseguridad-dentro-de-un-espacio-seguro es importante para estimular el aprendizaje de habilidades motoras (emocionales, cognitivas, espirituales).

Ya me contarás algo sobre esos horizontes abiertos.

(Oye, qué forma de desviarnos del hilo propuesto)

JESUS y ENCARNA dijo...

Saludos Cesar.
Cierto es que lo mas importante, para el que cree que no ha aprendido mucho o nada, a lo largo de la vida, sea el mayor aprovechamiento de esta, aunque los bienes materiales le envuelvan.
La comodidad, la tele, el cine, comer o tener mas comida de la cuenta....
No tener problemas con el trabajo,
porque claro si tiene hijos, aqui en este pais y con estas cirscunstancias, lo mejor para la familia, ¿no?.
Personalmente soy de los que cree que debo mejorar mis conocimientos, analizar los detalles, solucionar los problemas, que tengan solucion los que no, ¡ a la porra!!, distracciones, las necesarias, con todo siempre pienso que necesito mirar la vida que me queda, con paciencia e ilustrarla lo mas posible.
Todo esto puede parecer que sea un tipo de lo mas centrado y feliz, no obstante, hay cosas que no puedo controlar ni resolver....
Quizas debieramos manifestarnos e intentar convencer al que tiene el dinero, deje de joder y reparta soluciones para todas estas buenas conjeturas y si asi fuera el logro, (que lo dudo), como minimo lograriamos (en general), mantener esas comodidades que nos hacen vivir en paz con nosoros mismos.
Cosas de la cultura del viejo continente.
Se puede sustraer de mi reflexion, que el dinero hace la felicidad, pues... No es cierto, tal y como concivieron este mundo... Ayuda.
Seguramente estare equivocado o veo las cosas con estrecheces, pero precisamente tu post me ha parecido conformista y yo soy muy inquieto.
Saludos cordiales.
Jesus

El aprendiz de filósofo dijo...

Gregorio: bueno... al menos nuestras disgregaciones nos enseñan algo más y recorremos campos que no esperábamos.

Jesús:
en el Post me refería más a una primera actitud pasiva de conocimiento y aceptación de uno mismo, - como requisitos fundamentales para un cambio-, para después pasar una actitud totalmente activa de ti mismo y tus circunstancias, mejorando lo que se puede mejorar y aceptando o conformándose con lo que no se puede cambiar... espero conteste un poquito al menos a tu sana y estupenda inquietud...

Si te sirve de consuelo, creo que mis conocidos en mi país me consideran un revolucionario e inconformista, pues cuando me han ofrecido trabajo político-social en mi país me han recomendado que no vaya, pues me dicen que o lo cambiaré todo o antes me matan... tal cual es mi país que tiene tanta corrupción institucional, tanta injusticia social y por ello, tanta incultura y pobreza.

Gusto de verte pasar por aquí como siempre.

GregorioSamsa dijo...

Hola de nuevo.

Creo que sería importante distinguir entre una conformidad o adaptación como consecuencia de una transformación, profundamente activa, de la conformidad o adaptación pasiva consecuencia de un 'apagado' del mecanismo reactivo.

Como estamos insertos en la cultura del 'movimiento externo', del comportamiento, solemos asociar el término "acción" a una actividad meramente reactiva, conductual. Uno reacciona ante lo que ve injusto. Y reacciona otra vez ante una nueva injusticia (sea esta realmente injusta o subjetivamente injusta). Así, el circuito reactivo se cierra sobre sí mismo y nos convierte en 'esclavos' de la mera reacción. Luchamos constantemente contra aquellos aspectos que nos desagradan y algunas personas terminan agotadas por tanto esfuerzo, de manera que terminan por conformarse, adaptarse o resignarse (pasivamente) a que no podrá vencer a esos aspectos que nos desagradan. Esas luchas interinas provocan un desgaste psíquico importante y no es fácil mantener el pulso de la re-acción. Por eso suelen ser los jóvenes (o los que tienen alma de jóvenes) los revolucionarios, los reaccionarios. Pero ese movimiento tiene las patitas cortas, no se llega muy lejos con él, está centrado en las superficies reactivas ante un entorno hostil. No se asume ningún tipo de responsabilidad (capacidad de respuesta al medio) porque se considera que ese medio hostil nos llega impuesto y que nosotros no hacemos nada para su mantenimiento. Y ahí se acaba el procesamiento interno. Su modo habitual de comunicación es la discusión o el debate.

Pero en nuestra cultura olvidamos o tendemos a ocultar la verdadera acción, que es transformadora y operativa (opera por dentro). En una sociedad que se fomenta mayoritariamente el afloramiento de DERECHOS (todos creemos tener muchos más de los que nos otorgan) la consecuencia no puede ser otra que el olvido de las correspondientes RESPONSABILIDADES (ver al actual crisis económica como referente a este respecto; no existía una sólida estructura económica que soportara el alegre movimiento financiero y ahora vemos que sin bienes que 'aguanten' la vela sólo nos queda en el 'barco' las obligaciones -responsabilidades-, un desequilibrio que no podemos asumir y que tiene que ser Papá Estado el que tape esos huecos con inyecciones económicas que no desmoronen el sistema). Y las responsabilidades sólo se pueden asumir mediante la transformación interior, que posibilita el acceso a ese "espacio de responsabilidad" necesario para dar respuestas adecuadas a las situaciones más comprometidas.

Aplicado al ejemplo que nos traemos entre manos. Una genuina transformación -acción interna reconfigurante- posibilita ver las situaciones de forma relativa. Es decir, lo injusto y lo justo conviven en un mismo espacio, son dos caras de la misma moneda, y toda obsesión por aniquilar un aspecto termina por agrandarlo. La única forma de lograr una verdadera solución es trascender ambos aspectos mediante un movimiento dialéctico que sirva de nueva síntesis. Llegados a ese punto, se aceptan como elementos integrantes de lo real tanto lo justo como lo injusto, de manera que nuestras acciones liberadas de la reactividad no incrementarán la injusticia de una reacción desbocada que convoque otra reacción desbocada. Si tú apagas tu reactividad, si muchos apagan su reactividad, la violencia poco a poco se reduce.

Pero claro, esa concepción es vista aquí poco menos que como pasotismo absoluto. Y poco se puede hacer al respecto más que insistir en aclarar cómo es posible pasar de la reacción a la verdadera acción y que ésto apaga los fuegos que aquella enciende con su proceder. Sobre todo porque pasa por una transformación interna y no por el mero entendimiento de que 'hay que transformarse por dentro'. No sé si me explico.

GregorioSamsa dijo...

Añado para corregir algo que puede resultar confuso. El primer 'apagado' que aparece al inicio va referido a una suerte de huida o derrota del mecanismo reactivo. Lo que ocurre cuando uno deja de luchar contra algo porque está 'agotado' ('apagado').

El aprendiz de filósofo dijo...

Pues es verdad Gregorio que es necesario un movimiento dialéctico que logre una verdadera síntesis. El problema es que hay pocas mentes dispuestas a enseñarlo y unas pocas más dispuestas a recibirlo.

También queda claro (y es una postura que yo defiendo), que no hay verdadera transformación interna si esta no es sustancial y no sólo accidental o racional.

GregorioSamsa dijo...

Según leí no hace mucho se calcula que hay un porcentaje no superior al 4% de la población mundial (no sé cómo sacaron ese dato, la verdad, tal vez sea incluso generoso) en el estadio evolutivo propio de lograr síntesis integradoras, lo que Hegel llamó la "razón madura" (Vernunft). Un porcentaje aún ínfimo como para que se asiente y pueda ser fuertemente operativo. Pero bueno, también la razón-instrumental tardó aproximadamente veintiocho siglos en consolidarse, lo que en tiempos evolutivos no es mucho pero sí quizás demasiados viendo el panorama de deterioro actual. Veremos...

El aprendiz de filósofo dijo...

Gregorio: con ese porcentaje me parecería más que suficiente para lograr una auténtica revolución cultural y social...

GregorioSamsa dijo...

Sí, siempre que pudieran actuar libremente desde ese nivel y no se vieran limitados a hacerlo desde uno o dos niveles antes.

Te pongo el ejemplo de Toni Blair, al que se le reconoce cierta capacidad para el pensamiento genuinamente mundicéntrico. ¿Pero qué ocurre en realidad? Pues que las presiones internas le hacen perder esa perspectiva global y dejarse llevar por las presiones que se ejercen desde su propio país (no va a tirar piedras sobre su propio tejado) y desde los aliados que se buscó o encontró en el camino. Los políticos, en ese sentido, lo tienen realmente difícil, lo que limita ese porcentaje.

Este mismo análisis podríamos llevarlo hacia otras esferas y personas, encontrándonos con similares problemas. Pero eso no debe ser óbice para seguir 'empujando' en esa dirección, naturalmente. Lo que ahora son simples panorámitas teoréticas dentro de unos años puede ser verdadera fuerza transformadora, siempre que no caiga en las manos equivocadas o en mentes que evidentemente no aprovecharían ese potencial para hacer un movimiento global sino más bien como simple herramienta para sus propios intereses personales, étnicos o culturales. Y es fácil advertir que ese potencial ha sido usado de esa mala manera en toda la historia, incluso la más reciente en la que la humanidad está ciertamente más avanzada en muchísimos aspectos.

Francisco Rivas dijo...

Esto me llama mucho la atencion :
La vida me está demostrando que las situaciones más dolorosas son las más aleccionadoras, y que todo es para aprender y evolucionar como seres humanos hacia una conciencia superior, con más bondad y comprensión. En esta vida he tenido dos nacimientos, el que todos conocemos, y el otro, que ha sido para librarme de todo lo aprendido y comenzar a ver en el mundo con una mirada más limpia. Mis gustos son amplios, lo cual no quiere decir que acepte todo, mantengo un buen equilibrio al respecto.Soy y no soy, estoy y no estoy. Vivo.

Estoy en busca de ese renacimiento, de ese re aprender, de verme a mi mismo sin prejuicios y conocerme, sino dudo que las cosas salgan bien, ciertamente tengo miedo pero quiero hacerlo es la unica manera de crecer, evolucionar y mejorar o al menos eso creo. Gracias Heidee.

El aprendiz de filósofo dijo...

Pues es verdad Francisco:

Suelo decir a la gente que el dolor en la vida o nos amarga o nos hace crecer y ser más humanos... parece que tu caso es el segundo.

Visita el blog de Haideé pues tiene bellísimas reflexiones que te pueden ayudar.