miércoles, 23 de julio de 2008

Aprender a encauzar tus pasiones...

Después del exitoso alud de comentarios provocado por el asunto de las emociones, ahora proponemos otro no menos discutible y "apasionante" tema. Hace tiempo un cliente con el que diálogo en el Asesoramiento Filosófico me preguntaba cómo debía controlar su pasión desordenada por el dinero y por el trabajo. Estaba perdiendo al amor de su vida, a la persona que siempre había querido y con ello su felicidad pasada, presente y futura...
Llamo pasiones o afecciones, al deseo, a la cólera, al temor, al atrevimiento, a la envidia, a la alegría, a la amistad, al odio, al pesar, a los celos, a la compasión; en una palabra, a todos los sentimientos que llevan consigo dolor o placer. (...) Así, por ejemplo, en la pasión de la cólera, si la sentimos demasiado viva o demasiado muerta, es una disposición mala; si la sentimos en una debida proporción, es una disposición que se tiene por buena. La misma observación se puede hacer respecto a todas las demás pasiones". (Aristóteles; Moral a Nicómaco · libro segundo, capítulo V, párrafo II).
Entendemos con el pensamiento de Aristóteles entonces que "las pasiones pueden ser indiferentemente buenas o malas según la medida en que se las siente, y según los objetos a que se aplican. Por lo contrario, la virtud es siempre y exclusivamente buena; y el vicio es siempre y exclusivamente malo".
Una pasión bien dirigida, bien encauzada, bien educada, puede darte magníficos frutos; una pasión desmesurada, desordenada, desmadrada, puede conllevarte grandes quebraderos de cabeza. La bondad o maldad está en los extremos; en la incapacidad de conseguir un hábito mesurado en esa pasión; en la impotencia de controlarla cuando corresponde.
Cabe decir que al Asesorado que yo escuchaba ha terminado por mesurar su amor al dinero, a poner en su lugar al trabajo y a amar apasionadamente a su pareja... Un saludo y os deseo un menos caluroso mes de Agosto.

12 comentarios:

MiMundo dijo...

...acabo de leer el nuevo post y según me encuentro he de rumiarlo un poquillo más antes de definirme...pero...amenazo con intervenir eh?...

El aprendiz de filósofo dijo...

Siempre son bien recibidas tus aportaciones Mimundo.

GregorioSamsa dijo...

Apuntémonos en la lista de visitas.

¿Qué diferencias sustanciales encuentras entre las emociones y las pasiones, César? Es que por más que leo y releo tu entrada no veo el matiz. Oriéntame un pelín.

El aprendiz de filósofo dijo...

Diferencias sustanciales muy pocas Gregoriosamsa; de hecho he querido hacer esto para ir cerrando la serie de artículos relacionados con las facultades.

Además -como aprendiz de filósofo- también he querido hacer un homenaje a los nuestros, pues algunos colegas lectores, me piden que cite más a la filosofía clásica.

Como bien recordarás, es una típica distinción clásica de las facultades humanas en la historia de la filosofía. Quizás no en la actual psicología.

Personalmente en mi experiencia distinguir pasión de emoción es como hablar de un azul celeste... ¡cuántas tonalidades tiene el cielo azul!

Sin embargo y para no enrollarme: si me gustaría que quien lea el Post recuerde que también las pasiones son analizables como tal y que pueden ser objeto de educación en la vida.

Te invito a que aportes tus conocimientos como siempre haces pues nos ilustras mucho. Un saludo y gracias como siempre.

GregorioSamsa dijo...

Pues no dejemos a tus colegas lectores sin sus citas clásicas. Nada mejor que acudir al que fue fuente de inspiración en el tema emocional del gran neurólogo portugués Antonio Damasio: Baruch de Spinoza.

Pongo el pasaje de las DEFINICIONES correspondientes a la tercera parte: Del origen y naturaleza de los afectos.

DEFINICIONES

I. —Llamo causa adecuada aquella cuyo efecto puede ser percibido clara y distintamente en virtud de ella misma. Por el contrario, llamo inadecuada o parcial aquella cuyo efecto no puede entenderse por ella sola.

II.—Digo que obramos, cuando ocurre algo, en nosotros o fuera de nosotros, de lo cual somos causa adecuada; es decir (por la Definición anterior), cuando de nuestra naturaleza se sigue algo, en nosotros o fuera de nosotros, que puede entenderse clara y distintamente en virtud de ella sola. Y, por el contrario, digo que padecemos, cuando en nosotros ocurre algo, o de nuestra naturaleza se sigue algo, de lo que no somos sino causa parcial.

III.-Por afectos entiendo las afecciones del cuerpo, por las cuales aumenta o disminuye, es favorecida o perjudicada, la potencia de obrar de ese mismo cuerpo, y entiendo, al mismo tiempo, las ideas de esas afecciones.

Así pues, si podemos ser causa adecuada de alguna de esas afecciones, entonces entiendo por «afecto» una acción; en los otros casos, una pasión.


Aquí se entrevé con claridad que para Spinoza existiría una distinción clara entre el aspecto activo del afecto (la acción) y el aspecto pasivo del afecto (la pasión).

Así, una misma emoción (convertida en sentimiento cuando se representa en el teatro de la mente como decía el propio Damasio) puede tener un aspecto activo (damos amor) y otro pasivo (recibimos amor). Eso sin entrar a valorar el sufrimiento (pasión/padecimiento) que nos asalta cuando, deseándolo, no logramos recibir amor.

Podríamos entonces decir, aunque sea de modo provisional, que la pasión puede ser vista como el aspecto que más desgasta de las emociones. Aunque este no suele ser el sentido habitual del término, que se usa más bien para señalar algo tan positivo como "poner toda la carne en el asador" a la hora de lograr lo que uno se propone típico de la educación que nos legó el romanticismo. Parecería que si no sentimos pasión la cosa lograda tiene menos valor, por lo que se sublima la pasión hasta convertirla en un fin en sí misma, cuando no sería más que uno de los medios posibles de lograr lo mismo.

Pero bueno, no nos enrollemos tanto tan pronto que al final termino hablando solo.

El aprendiz de filósofo dijo...

Gracias Gregorio: mis colegas estarán más satisfechos y personalmente has usado uno de mis favoritos filósofos de esos lares y esas épocas...

También es muy cierta la afirmación que haces acerca del romanticismo y sus aportaciones en el tema del amor...

GregorioSamsa dijo...

Hola César.

Te comento brevemente que al final me decidí, empujado por unos amigos, a abrir un blog. Te pongo el enlace por si le quieres echar una ojeada, aunque no está enfocado ni mucho menos como el tuyo o el de los amigos de esta casa. Hay y habrá reflexiones, pero estarán enfocadas hacia el tema que da título al sitio: la ciencia. Por eso se titula "Philoscience".

Huelga decir que no trato a la ciencia en su sentido más estrecho sino más bien en sentido amplio.

Al reflexionar sobre las implicaciones filosóficas que tienen las ideas científicas, tanto de los propios científicos como de sus 'fieles seguidores' se activa un módulo genérico que tiene repercusión en la propia visión de las cosas. No se ciñe a ese campo aunque esté enfocado en esa dirección. Es difícil de explicarlo sin estar 'dentro' de esa dinámica: "Philoscience" entendida como "amigos de la ciencia", no como filosofía de la ciencia.

Bueno, te dejo de momento.

http://philoscience-gregoriosamsa.blogspot.com/

El aprendiz de filósofo dijo...

Hola veraniegos lectores:
os animo a leer y participar en el Blog de nuestro amigo Gregoriosamsa:http://philoscience-gregoriosamsa.blogspot.com/

Defensor nato del amor a la ciencia y a la verdad.

Cuando quieras te añadimos a nuestros Blogs amigos.

JESUS y ENCARNA dijo...

Buenos dias Cesar.
Hacia tiempo que no pasaba por aqui, ahora que estoy de vacaciones
procurare en la medida que me permitan mis pasiones visitarte y humildemente exponer lo que me dicen tus letras.
Y digo humildemente, porque creo que soy una persona romantica y basicamente filosofica.
Un cincuenton... Vamos... Con algunos conocimientos y experiencias.
La conclusion que he sacado de este post, es en resumen, lo que me parece que debiera ser una de las pasiones y afecciones que debieramos tener la humanidad en general y es : El Respeto con todas sus consecuencias, evidentemente sin conocimientos y sin experiencias y sin sensibilidad no se podria llegar a un respeto optimo.
Quizas mis pensamientos son simples, agradecere que, sin ningun tipo de mania, tengas la deferencia, si gustas, de corregirme o instruirme. Que no quiero decir que mas que estoy abierto a profundizar en el comportamiento humano y sobre todo en el mio propio , ya que mis creaciones quieren ser algo mas que cuadros para colgar porque son bonitos.
En fin, te sigo leyendo he intentado comprender el porque de las cosas.
Saludos cordiales.
Jesus

GregorioSamsa dijo...

Cuando quieras, César.

Eso sí, con sólo dos entradas ya estoy desbordado. No esperaba tanto movimiento, la verdad sea dicha.

Supongo que no te importará que 'extraiga' información de algunas respuestas que puse aquí cuando en el blog aborde el tema de la gestión de emociones, ¿no?

De hecho tengo pensado recopilar algunas cositas de Asepraf que el tiempo ha ido sepultando para renovarlas y ponerlas en la red. Son temas de interés general, reflexiones que a todos puede ayudar.

El aprendiz de filósofo dijo...

Querido Jesús:
En este Blog queremos no tener que corregirnos sino intercambiar ideas y opiniones y sobre ellas, aprender. Te lo digo de corazón y lo verás porque en ningún momento hay "discusiones", sino como antigüamente se filosofaba, un diálogo abierto. Entiendo tu comentario y si te describes como un romántico, te invito a que leas poco a poco los otros comentarios sobre la memeoria, la imaginación, pues captarás el comjunto de lo que quiero indicar.

Gregoriosamsa: me da gusto que intervengas en Asepraf para enriquezcas a muchos de los compañeros con tus comentarios. Suerte y no te preocupes; lo del Blog es como lavarse los dientes todas las noches antes de dormir, un pequeño hábito para hacer bien al que está contigo. Suerte como siempre.

GregorioSamsa dijo...

Gracias, César, por tus palabras de aliento.

Quería aclarar una cuestión, al hilo de lo que comenta Jesús sobre el romanticismo. Aquí no estamos criticando el romanticismo en sí, tan sólo se señalan algunos de sus excesos, que los tiene. Pero del mismo modo que tiene excesos tiene virtudes muy señaladas.

Según tengo entendido, el romanticismo surgió como respuesta a un exceso de 'euforia' racionalista en época de la Ilustración. Pero como su aparición y consolidación se produjo en lo que podríamos denominar "mundo plano" lo que ocurrió es que en un mismo espacio se encontraron dos posturas contrapuestas. En el 'mundo plano' de las cantidades, las luchas se dan de tal modo que la ganancia de una postura es inevitablemente la pérdida de su contraria. De ese modo, todo terreno que ganara el romanticismo era espacio que perdía el racionalismo, y viceversa. Esa batalla aún se libra hoy, debido principalmente a que todavía no nos hemos desembarazado de esa visión del 'mundo plano' que hemos heredado de la Ilustración.

Si a todo este paisaje en 'dos dimensiones' le añadimos una tercera, la de las cualidades, obtendríamos un rico paisaje tridimensional en el que tanto romanticismo como racionalismo tienen su espacio y más de uno no significa menos del otro. En este nuevo espacio no caben esas restricciones y su convivencia es posible gracias a una dialéctica muy nutritiva. Se 'trasciende' el mundo plano para llegar al mundo tridimensional y, desde ahí, es posible el crecimiento. También se evitan las tensiones innecesarias.