jueves, 20 de diciembre de 2007

Aprender a sentir...


¿Cuántas veces tenemos contacto físico con las personas? Al saludar, al dar un abrazo, una palmada en la espalda… pero quizás también banalizamos muchos de estos contactos. Tocamos sin sentir, sin sentido: saludamos sin calor, abrazamos sin amor y palmeamos sin afecto.

La invitación de hoy es que aprendamos a usar el sentido de nuestro tacto. Que no lo perdamos, pues cada vez, nos hacemos seres que apreciamos menos –lo que tenemos entre manos-. Parece que este mundo se esfuerza por aislar y hacer cada vez más raros nuestros contactos físicos.

Cada vez que viajo al extranjero a ver a mis padres y hermanos, experimento una realidad increíble: mis padres y hermanos me tocan, me acarician, me abrazan, me apretujan… porque ha faltado ese contacto físico en el tiempo.

Os invito en estas fiestas, y en cualquier ocasión a aprender a tocar y a sentir; a darle un significado a un apretón sincero de manos, a un beso en una mejilla tibia de nuestra madre; a un abrazo que hace tanto tiempo no damos a nuestra pareja… entonces recuperaremos nuestro gusto por sentir. ¡A por ello!